miércoles, 9 de marzo de 2016

Leerles hace bien: Los Misifunes

Por Nicolás Cosa Álvarez
Los Misifunes juegan todo el día con un ovillo de lana roja que va de acá para allá. Siempre bota y rebota metiéndose en los lugares más profundos de su cuarto; los gatitos lo buscan y lo rebuscan, hasta que lo encuentran y vuelven a jugar.
Miau… Miau… ¿Cuándo viene ese ovillo?, preguntó un gatito. El otro golpeó la pelotita de lana con una fuerza picante. Y así fue que salió, como una luz, por una ventana abierta. Cayó entre la gente que estaba en la Plaza Mayor.
Miauuuu… Se miraron con los ojos muy abiertos. Miaaaau… Se preguntaron dónde habría ido a parar su pelotita preferida. Se asomaron, pero en la Plaza Mayor sólo vieron mucha gente.
Miau… tres veces miau… gritaron los Misifunes. Cuando maúllan así, Super Pajarín aparece, seguro. El gorrión enmascarado y con capa los escucha aunque esté muy lejos. Le contaron todo lo que les había pasado.
La pelotita de lana roja, la fuerza picante, la ley de la gravedad que hizo que el ovillo cayera entre la gente. Y más Miau que otra cosa. Super Pajarín habló abriendo su piquito y dijo Pío pío pío que quería decir ya lo buscaré. Y salió hacia arriba y después bajó a ver si encontraba el montoncito de lana roja.
Muchos zapatos, muchas sandalias y ruedas de sillitas de bebé, pera nada de la pelotita de los Misifunes. Después pasó por debajo de las mesas de un bar y sólo había cáscaras de pipas.
Super Pajarín no se da por vencido, si empieza algo lo tiene que terminar. Así que, con saltitos, avanzó hasta donde no se veía. El travieso ovillo se había escondido detrás de unas piedras antiguas que sostienen un arco.
Super Pajarín, llegó hasta lo que buscaba y gritó Pío… que quería decir por fin lo encontré y ya les llevaré el ovillo. Sólo lo escucharon y lo entendieron los Misifunes. Con las patitas cortas pero fuertes, sujetó el ovillo y salió volando hacia la casa de sus amigos gatitos.
Antes de llegar dio unas volteretas sobre una nube con forma de nube. Cuando bajó, los Misifunes, muy sonrientes, le dieron las gracias con un Miauuu muy picante que escucharon todos en la Plaza Mayor.
¿Qué te pareció el cuento?

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