miércoles, 9 de marzo de 2016

Liniers en Convivimos

Categoría Convivimos

Liniers en Convivimos

El artista que hace reír y pensar al mundo
Es uno de los referentes de la historieta argentina en el exterior, tanto que fue dos veces responsable de la tapa del prestigioso semanario The New Yorker. El creador de Macanudo nos abre las puertas de su universo, en el que sabe qué reglas romper para que siempre aparezca algo nuevo.
Liniers
Por Gustavo Ng Lorenzo Fotos Nicolás Pérez
Con la mano derecha, se pintó la izquierda y, con la izquierda, se pintó la derecha. Liniers sale de su taller mostrando las dos palmas, como un forajido en un western, o como si las manos fueran dos ojos muy abiertos. El taller está en la casa donde vive con su esposa y sus hijas. Ellas tienen de todo para mirar y para agarrar, miles de libros, de muñecos, de objetos extraños. Las piezas de porcelana china heredadas están escondidas en lo alto de las bibliotecas para que no las toquen, pero en la cocina tienen una pared gigante para pintar si  el papá les deja espacio.
Te encanta ser papá, ¿no?
Sí, y me encanta ser papá de mujeres.
¿No van a buscar el varón?
¡No! Siempre tuve la idea de ser Charles Ingalls: llegar a casa y que estuvieran mis hijas con mi mujer, y yo resolviendo problemas.
En Argentina siempre aparecen grandes dibujantes que hacen reír. No es que le pongan un toque de humor a la realidad o nos hagan mirar la vida con una sonrisa, sino que saben leer finamente la idiosincrasia argentina (y más allá de la argentina, la humana), y, al expresarla, le han dado una forma que nos pareció más auténtica.
Es como cuando tenés el nombre de alguien en la punta de la lengua, fracasás en el esfuerzo por recordarlo, viene alguien y te lo dice, y, desde entonces, la persona en quien pensabascobra cuerpo, gana su identidad completamente, como si se sacara una careta. Eso es lo que hacen esos dibujantes.
Y el personaje somos los argentinos. Caloi nos reveló en el mundo de Clemente, Dante Quinterno, en el de Patoruzú, Lino Palacio, en el de Don Fulgencio, Divito, en el de Rico Tipo. Carlos Trillo y Horacio Altuna nos hicieron más argentinos en la vida del Loco Chávez, el Negro Fontanarrosa nos completó con el gaucho Inodoro Pereyra y otros personajes, Sendra expresó nuestra intimidad cotidiana con Matías. Estos son sólo unos pocos nombres de los más popularizados, pero no los únicos de una larga lista en la que brilla Quino, que nos hizo sentir ternura, irritación, preocupación y hasta vergüenza de nosotros mismos, y también nos dio una ética, ánimo y autocrítica.
En esa cosmogonía de usinas de la argentinidad, está Liniers. Empezó hace más de 16 años en el Suplemento No! de Página 12 y en 2002 pasó a La Nación con la tira Macanudo, lo que ha sido su plataforma. En 2012 recibió el Premio Konex Diploma al Mérito como uno de los mejores humoristas gráficos de la década en Argentina y, en 2014, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró Personalidad Destacada en el Ámbito de la Cultura.
También ha publicado en El Periódico de Cataluña, Folha de São Paulo, Peru21 y otros medios de diferentes países. Hace dos años, tuvo el reconocimiento enorme de hacer el diseño de tapa de The New Yorker (fue el segundo argentino en la tapa de la revista; el otro fue el Papa Francisco). Además, dibujó tapas de discos de varios artistas, entre ellos Andrés Calamaro y Kevin Johansen, con quien hizo un dúo que lo ha subido al escenario en recitales y giras del músico.
Macanudo es un mundo en el que aparecen Enriqueta y su gato Fellini, los pingüinos, un misterioso hombre de negro, Alfio, Martincito y su amigo imaginario, Olga, la bola troglodita, los Altos, los Duendes y otros, entre ellos el propio Liniers, híbrido entre hombre tímido y conejo. Muchos de esos personajes se escapan de las tiras para aparecer en cartucheras, pósters, camisetas y otros productos del merchandising, al igual que en los cuadernos de los chicos, en las oficinas y escuelas, y hasta en manifestaciones multitudinarias, como las pancartas en las marchas de Ni Una Menos.
Las tiras de Macanudo vienen siendo compiladas en libros. La primera serie fue publicada por Ediciones de la Flor y luego por la Editorial Común, fundada por Liniers y su esposa, Angie Erhart del Campo. Como editor, difunde también los trabajos de otros dibujantes. Liniers está presente en la comunicación virtual, con perfiles en Twitter, Instagram, Pinterest y en su página www.porliniers.com. Todo esto configurauna dinámica tal, que, en el  proceso de edición de esta nota, esta información habrá quedado vieja.
Los chicos te regalan los dibujos que hacen de tus personajes. Cada tanto encuentro uno de esos dibujitos en un bolsillo. Si bien no pienso la historieta para chicos, por el hecho de ser dibujos, la leen los chicos, como leen Mafalda o ven Los Simpsons. Es un rebote muy lindo que tiene hacer este trabajo, porque, lo que uno lee cuando es chico se vuelve parte de tu ADN, como los primeros discos que te gustaron, que fuiste y dijiste: “Me voy a comprar el disco de Queen”. A eso le vas a tener un cariño que lo va a hacer diferente, va a ser  parte de vos. Ahora una de mis hijas descubrió a Michael Jackson; yo no lo había escuchado en años, pero ella se copó con “Thriller” como me copó a mí en los ‘80. Me di cuenta que había mucha cosa en Michael Jackson que la tengo en la base de la pirámide cultural que se me armó.
Hiciste obra específica para chicos, los libros Escrito y dibujado por Enriqueta, Los Sábados son un gran globo rojo, Cosas que te pasan cuando estás vivo, Soñadores. ¿Cómo planteás la literatura infantil?
Se tiende a subestimar los libros infantiles, “le doy My Lilttle Pony para que no joda”. A mí no me gusta ser muy didáctico, lo que quiero es que los chicos quieran leer otro libro después del mío, y me parece que, si les das algo que tenga esa verdad escondida alrededor de cualquier mentira que es un libro, el chico lo va a reconocer. Los libros que subsisten no tratan a los chicos como si fuesen idiotas. A mí me sirvió arrancar leyendo Mafalda, porque Mafalda no te enseña a portarte bien, sino a criticar el mundo de los adultos, lo mismo que Huckleberry Finn o Alicia en el país de las maravillas. Son personajes que no son pasivos, sino que van y dicen: “¿Por qué hacen esto, adultos? ¡Es un papelón!”.
Trato de que mis hijas lean libros con estas cualidades; sé que van a ser adolescentes más insoportables, pero después van a ser gente grande más interesante.
Leé la nota completa en CONVIVIMOS, la revista. Suscribite en cualquiera de nuestros locales. ¡No te la pierdas!
¿Cuál es tu pintor favorito?

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